Informe del UNSCEAR 2008
El informe
del Comité Científico de Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación
Atómica (UNSCEAR) se considera el consenso científico sobre los
efectos para la salud del accidente de Chernóbil55. El informe destaca que de los 600 trabajadores
presentes en la madrugada del 26 de abril, 134 recibieron dosis elevadas
(0,8-16 Gy) y experimentaron Síndrome de irradiación
aguda. 28 de ellos murieron en los primeros tres meses y otros 19
murieron en el periodo 1987-2004 por diversas causas no necesariamente
asociadas con la exposición a la radiación. La mayoría de los 530000
trabajadores registrados en operaciones de recuperación recibieron dosis de
entre 0,02 Gy y 0,5 Gy entre 1986 y 1990. Este grupo aún corre el riesgo
potencial de sufrir consecuencias tardías como cáncer y otras enfermedades, por
lo que su estado de salud será seguido muy de cerca.
Las dosis
recibidas en la tiroides durante los primeros meses después del accidente
fueron particularmente altas en los niños y adolescentes de Bielorrusia,
Ucrania y en las demás regiones soviéticas afectadas donde tomaron leche con
altos niveles de yodo radioactivo. En 2005, se habían diagnosticado más de 6000
casos de cáncer de tiroides en este grupo, y es muy probable que una gran parte
de estos cánceres sean atribuibles a la ingesta de yodo radioactivo. Se espera
que el aumento en la incidencia de cáncer de tiroides debido al accidente
continúe por muchos años más, aunque el aumento a largo plazo es difícil de
cuantificar con precisión.
Aparte del
dramático aumento en la incidencia de cáncer de tiroides entre las personas
expuestas a una edad temprana, y algunos indicios de un aumento de la leucemia
y la incidencia de cataratas entre los trabajadores, no hay un aumento
claramente demostrado en la incidencia de cánceres sólidos o leucemia debido a
la radiación en las poblaciones expuestas. Tampoco hay pruebas de otros
trastornos no malignos que estén relacionados con la radiación ionizante. Sin
embargo,se produjeron problemas psicológicos generalizados debidos más al temor
a la radiación, que a los efectos de las bajas dosis recibidas.
Estudio de la AEN 2002
La Agencia para la Energía
Nuclear presentó en 2002 un estudio en el que indica que tras
la respuesta de la Unión Soviética ante el accidente de Chernóbil se produjeron
un total de 31 muertes, una debida a una explosión, una segunda debida a una
trombosis, una más debida a quemaduras y 28 debidas a la radiación.
Un total
de 499 personas fueron hospitalizadas, de las que 237 tenían síntomas de haber
sido expuestos de forma importante a las radiaciones perteneciendo los 28
muertos a este último grupo.
En el
informe se citan dos estudios diferentes en los que se cifra el posible
incremento del número de cánceres en el futuro entre un 0,004 % y
0,01 % con respecto al número de cánceres total, entre los que se
encontrarían los producidos por el tabaco, la polución y otros.
También se
enfatiza el hecho de que el número de cánceres de tiroides entre los niños aumentó
de una forma importante en Bielorrusia y Ucrania debido al accidente de
Chernóbil. En el periodo de 1986 a 1998 el número de cánceres con respecto al
periodo de 1974 a 1986 se había incrementado en 4 057 casos de cáncer de
tiroides en niños. Prácticamente todos los casos fueron en niños nacidos antes
del accidente.
Informe del Fórum de Chernóbil (2005)
En
septiembre de 2005, el informe del Fórum de Chernóbil (en el que participan entre
otros el OIEA, la OMS y los gobiernos de Bielorrusia,
Rusia y Ucrania) estimó que el número total de víctimas que se deberán al
accidente se elevará a 4000 (mejor estimador). Esta cifra incluye los 31
trabajadores que murieron en el accidente, y los 15 niños que murieron de
cáncer de tiroides. Todos ellos forman parte de las 600 000 personas que
recibieron las mayores dosis de radiación.
La versión
completa del informe de la OMS, adoptado por la ONU y publicado en abril de
2006, incluye la predicción de otras 5000 víctimas entre otros 6,8 millones de
personas que pudieron estar afectados, con lo que se alcanzarían las 9000
víctimas de cáncer.
Entre
otras críticas, en el año 2006 Alex Rosen expresó sus dudas acerca del informe por
considerar que los datos del mismo son anticuados y no toman en cuenta más que
las repúblicas ex soviéticas. Otra crítica expuesta por grupos antinucleares se
refiere al acuerdo que une al OMS y al OIEA y que obliga a la primera a
consultar y consensuar previamente sus informes relacionados con sus
competencias con el OIEA.
Informe TORCH 2006
Este
estudio (en inglés The Other Report on Chernobyl, "El Otro informe
sobre Chernóbil") se realizó en 2006 a propuesta del Partido Verde alemán europeo.
En él se
destaca que el informe del Fórum de Chernóbil sólo tomó en consideración las
áreas con exposición superior a 40 000 Bq/m², existiendo otros países
donde existe contaminación con niveles inferiores a ese valor (Turquía, Eslovenia, Suiza, Austria y Eslovaquia). Se indica que el 44 % de Alemania y el
34 % del Reino Unido también
fueron afectados. También se señala que se necesita un mayor esfuerzo de
investigación para evaluar las incidencias de cáncer de tiroides en Europa,
prediciendo de 30 000 a 60 000 muertes sólo por cáncer debidas al accidente,
así como un aumento de entre 18 000 y 66 000 casos de cáncer de
tiroides sólo en Bielorrusia. Según este informe se ha observado un incremento
medio del 40 % de tumores sólidos en Bielorrusia. Además señala que la
inducción de cataratas y las enfermedades cardiovasculares tienen
conexión con el accidente.
Este
informe fue revisado en la Campaña sobre las radiaciones de bajo nivel, donde se observó
que '«era una revisión teórica de una pequeña parte de la evidencia acumulada
en los veinte años transcurridos desde el desastre de Chernóbil» que «revela
desviaciones consistentes al ignorar o minusvalorar desarrollos cruciales en
radiobiología», además de que ignora un gran volumen de evidencias en Rusia,
Bielorrusia y Ucrania.
Informe de Greenpeace de 2006
En
respuesta al informe del Fórum de Chernóbil, Greenpeace encargó un informe a un
grupo, según esta organización, de 52 científicos de todo el mundo. En este
informe se estima que se producirán alrededor de 270 000 casos de cáncer
atribuibles a la precipitación radiactiva de Chernóbil, de los cuales
probablemente alrededor de 93.000 serán mortales; pero también se afirma que
"las cifras publicadas más recientemente indican que sólo en Bielorrusia,
Rusia y Ucrania el accidente podría ser responsable de 200 000 muertes
adicionales en el periodo entre 1990 y 2004".
La
recopilación fue realizada por Alexey Yablokov, miembro de la Academia Nacional
de las Ciencias en Rusia y cofundador de Greenpeace Rusia, incluyendo varios artículos publicados
originalmente en ruso y publicada posteriormente en inglés bajo el
título Chernobyl: Consequences of the Catastrophe for People and the Environment en Annals of
the New York Academy of Sciences que declaró posteriormente
que "ni por su publicación la Academia valida las afirmaciones hechas
en las publicaciones originales en idioma eslavo citadas en los artículos
traducidos. Es importante destacar que el volumen traducido no ha sido revisado
formalmente por la Academia de Ciencias de
Nueva York ni por nadie más." La publicación omitió los
artículos publicados en ruso bajo revisión por pares y
citó en su mayoría artículos en los medios, webs e incluso sin identificación para
justificar sus afirmaciones. Su metodología ha sido puesta en cuestión y jamás
ha sido utilizado como referencia de las publicaciones académicas bajo revisión
por pares. Según Richard Wakeford, "El tono del libro enfatiza la
existencia de una conspiración internacional para ocultar la verdad que lleva a
un sentimiento incómodo acerca de las intenciones de los autores".
Informe de la AIMPGN de abril de 2006
En abril
de 2006 la sección alemana de la AIMPGN realizó un informe que rebate gran
parte de los resultados del resto de estudios realizados. Entre sus afirmaciones
se encuentra que entre 50 000 y 100 000 liquidadores han muerto hasta
2006. Que entre 540 000 y 900 000 liquidadores han quedado inválidos.
El estudio estima el número de víctimas mortales infantiles en Europa en
aproximadamente 5000. Según el estudio, sólo en Baviera (Alemania), se han observado entre 1000 y
3000 defectos congénitos adicionales desde Chernóbil. Sólo en Bielorrusia, más
de 10 000 personas han sufrido cáncer de tiroides desde la catástrofe. El
número de casos de cáncer de tiroides debidos a Chernóbil previsto para Europa
(excluida la antigua Unión Soviética) se sitúa
entre 10 000 y 20 000, entre otras.
Otros estudios y alegatos
·
El ministro de Sanidad ucraniano afirmó
en 2006 que más de 2 400 000 ucranianos, incluyendo 428 000
niños, sufren problemas de salud causados por la catástrofe. Tal como señala el
informe de 2006 de la ONU, los desplazados por el accidente también sufren efectos
psicológicos negativos causados por éste.
·
El estudio Radiation-Induced Cancer
from Low-Dose Exposure (Cáncer inducido por exposición a bajas dosis de
radiación) del Committee For Nuclear Responsibility (Comité para la
responsabilidad nuclear) estima que el accidente de Chernóbil causará
475 368 víctimas mortales por cáncer.
·
Otro estudio muestra un incremento de la
incidencia del cáncer en Suecia.
·
También se ha relacionado un cambio en la
relación entre sexos en el nacimiento en varios países europeos con el accidente.
·
El sumario del informe Estimaciones
sobre el cáncer en Europa debido a la precipitación radiactiva de Chernóbil, de
la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer,
publicado en abril de 2006, afirma que es improbable que los casos de cáncer
debidos al accidente puedan ser detectados en las estadísticas nacionales de
cáncer. Los resultados de análisis de tendencia en el tiempo de
casos y mortalidad de cáncer en Europa no muestran, hasta ahora, un incremento
en tasas de cáncer, aparte de los casos de cáncer de tiroides en las regiones
más contaminadas, que se pueden atribuir a la radiación de Chernóbil"7879 Sin embargo, aunque estadísticamente indetectable,
la Asociación estima, basándose en el modelo lineal sin umbral,
que se pueden esperar 16 000 muertes por cáncer debidas al accidente de
Chernóbil hasta 2065. Sus estimaciones tienen intervalos de confianza al
95 % muy amplios, entre 6700 y 38 000 muertes.
·
Un estudio del GSF (Centro Nacional
de investigaciones del Medio Ambiente y la Salud) de Alemania, muestra
evidencias de un incremento en el número de defectos congénitos en Alemania y
Finlandia a partir del accidente
Comparaciones
con otros accidentes
El
accidente de Chernóbil causó algunas decenas de muertos inmediatos debido
al envenenamiento por
radiación. Además de ellos se prevén miles de muertes prematuras en
las décadas futuras. De todos modos, en general no es posible probar el origen
del cáncer que causa la muerte de una persona, y es muy difícil estimar las
muertes a largo plazo debidas a Chernóbil. Sin embargo, para entender la
magnitud del accidente sí es posible comparar los efectos que han producido
otros desastres, como, por ejemplo:
·
El fallo de la presa de
Banqiao (Henan, China, 1975)
causó al menos la muerte de 26 000 personas debido a la inundación, y
otras 145 000 murieron debido a las epidemias y hambrunas subsiguientes.
·
El desastre de Bhopal (India, 1984),
del cual la BBC informó que había causado la muerte a 3000 personas
inicialmente, y al menos otras 15 000 murieron de enfermedades
subsiguientes.
·
La gran niebla de 1952 de (Londres, Reino Unido, 1952), donde los servicios médicos
compilaron estadísticas encontrando que la niebla había matado a 4000 personas
inicialmente y en los meses que siguieron murieron otras 8000.
·
El desastre en MV Doña Paz, (Filipinas, 1987).
Este incendio de productos del petróleo mató a más de 4000 personas.
·
Incendio de
la Iglesia de la Compañía, Santiago de Chile, 1863,
entre 2000 y 3000 muertos, según la fuente.
Ayuda
humanitaria a las víctimas de Chernóbil
El patriarca Cirilo I de Moscú junto
a Víktor Yanukóvich, ex
presidente de Ucrania, y Dmitri Medvédev, ex presidente
de Rusia, durante un acto conmemorativo en Chernóbil en 2011.
Al
informarse sobre el accidente varias naciones ofrecieron ayuda humanitaria
inmediata a los afectados, además de realizar promesas de ayuda humanitaria a
largo plazo.
Cuba ha
mantenido desde 1990 un programa de socorro para las víctimas de este accidente
nuclear. Casi 24 000 pacientes, de Ucrania, Rusia, Bielorrusia, Moldavia y Armenia, todos ellos afectados por accidentes radiactivos, han
pasado ya por el Hospital Pediátrico de
Tarará, en las afueras de La Habana. La mayoría de los pacientes son niños ucranianos
afectados por la catástrofe, con dolencias que van desde el estrés post-traumático hasta el cáncer. Alrededor del 67 % de los niños provienen de
orfanatos y escuelas para niños sin amparo filial. El impacto social de la
atención brindada es grande, porque estos niños no tienen posibilidades
económicas para tratar sus enfermedades. Son evaluados y reciben todo tipo de
tratamientos, incluidos trasplantes de médula para quienes padecen leucemia. En
este programa, el Ministerio de Salud de Ucrania paga el viaje de los niños a
Cuba y todo el resto de la financiación del programa corre a cargo del Gobierno
cubano.
La ONG
gallega Asociación Ledicia Cativa acoge temporalmente a menores afectados por
la radiación de Chernóbil en familias de la comunidad autónoma de Galicia. La
ONG castellano-leonesa "Ven con Nosotros" realiza un trabajo similar
en las comunidades autónomas de Castilla y León, Madrid y Extremadura,
Chernobil Elkartea y Chernobileko Umeak en el País Vasco, Arco Iris Solidario
en Navarra y Familias Solidarias con el Pueblo Bielorruso en Murcia.
También se
creó el Chernobyl Children Project International, y otros países
como Irlanda o Canadá también ayudaron a los niños afectados.
Situación
de la central nuclear de Chernóbil desde 1995
Operación y cierre de la central
Ucrania era en 1986 tan dependiente de la electricidad generada por la central de Chernóbil que
la Unión Soviética tomó
la decisión de continuar produciendo electricidad con los reactores no
accidentados. Esta decisión se mantuvo después de que Ucrania obtuviese la
independencia. Eso sí, las autoridades tomaron varias medidas para modernizar
la central y mejorar su seguridad.
En
diciembre de 1995 el G7 y Ucrania firmaron el llamado memorándum
de Ottawa, en el que Ucrania expresaba la voluntad de cerrar la
central. A cambio el G7 y la UE acordaron ayudar a Ucrania a
obtener otras fuentes de electricidad, financiando la finalización de dos
nuevos reactores nucleares en Jmelnitsky y Rivne y
ayudando en la construcción de un gasoducto y un oleoducto desde Turkmenistán y Kazajistán. En noviembre de 2000, la Comisión Europea
comprometió 65 millones de euros para ayudar a Ucrania a adquirir electricidad
durante el período provisional (2000-2003) mientras se construían nuevas
centrales.
El último
reactor en funcionamiento fue apagado el 15 de diciembre de 2000,
en una ceremonia en la que el presidente ucraniano Leonid Kuchma dio la orden directamente por
teleconferencia.
Nuevo sarcófago
El Reactor 4 de Chernóbil junto al
sarcófago y el memorial del accidente en 2009.
Con el
paso del tiempo, el sarcófago construido en torno al reactor 4 justo después
del accidente se ha ido degradando por el efecto de la radiación, el calor y la
corrosión generada por los materiales contenidos, hasta el punto de existir un
grave riesgo de derrumbe de la estructura, lo que podría tener consecuencias
dramáticas para la población y el ambiente.
El coste
de construir una protección permanente que reduzca el riesgo de contaminación
cumpliendo todas las normas de contención de seguridad fue calculado en 1998 en
768 millones de euros. Ucrania, incapaz de obtener esa financiación en el
escaso tiempo disponible, solicitó ayuda internacional. Varias conferencias
internacionales han reunido desde entonces los fondos necesarios, a pesar de
que el presupuesto ha ido aumentando sensiblemente por culpa de la inflación.
En 2004,
los donantes habían depositado más de 700 millones de euros para su
construcción (en total en esa fecha se habían donado cerca de 1000 millones de
euros para los proyectos de recuperación), y desde 2005 se llevaron a cabo los
trabajos preparativos para la construcción de un sarcófago nuevo. El 23 de
septiembre de 2007, el gobierno de Ucrania firmó un contrato con el
consorcio francés NOVARKA para su construcción, la cual comenzó finalmente en
abril de 2012 y cuya finalización estaba prevista para el verano
de 2015. Se prevé que la construcción de este sarcófago en forma
de arca permita evitar los problemas de escape de materiales radiactivos desde
Chernóbil durante al menos cien años. Se trata de una gigantesca estructura de
acero con forma de arco ovalado de 190 metros de alto y 200 metros de ancho que
cubrirá por completo la actual estructura del reactor y el combustible, así
como los materiales de residuos radiactivos que desataron la tragedia en 1986.
Y es que el reactor accidentado aún conserva el 95 % de su material
radiactivo original, y la exposición a las duras condiciones meteorológicas de
la zona amenazan con nuevas fugas.
Ucrania ha
firmado otro contrato con la empresa estadounidense Holtec para construir un
gran almacén que haga las funciones de vertedero donde guardar los residuos
nucleares generados, para ello se está construyendo en la propia central un
centro de almacenamiento de residuos de alta actividad.
El coste
total del "Plan de Ejecución del Sistema de Protección", del cual el
nuevo sarcófago es el elemento más prominente, está estimado en 2.150 millones
de euros. Solamente el coste del nuevo sarcófago se estimó en 1.500 millones de
euros.
En
noviembre de 2016, treinta años después de la tragedia, se inauguró un
nuevo sarcófago al que se denominó "Nuevo Sarcófago Seguro" (NSC, por
sus siglas en inglés), una estructura móvil, la mayor construida hasta la fecha
en el mundo, en forma de arco de 110 metros de alto, 150 de ancho y 256 de largo
y más de 30.000 toneladas. Se construyó a 180 metros del reactor y luego se
ubicó sobre el mediante un sofisticado sistema de raíles. Se estima que tendrá
una duración de más de cien años. El coste final de la estructura fue de 1.500
millones de euros, financiado por el Banco
Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) junto a la
colaboración de 28 países que aportaron 1.417 millones de euros y construido
por la empresa francesa Novarka. La estructura
está equipada con grúas controladas a distancia con el objetivo de ir
desmontando la antigua estructura.
La nueva
estructura permitirá desmantelar el sarcófago y extraer el material radiactivo.
En 2023 se espera completar la destrucción de la vieja
estructura, la tarea más delicada de todo el proyecto pues implica trabajar en
el interior del reactor.
Desplome del techo
El 12 de
febrero de 2013, debido al peso de la nieve, parte del techo de la
estructura cayó sobre la sección de turbinas.
En la
cultura popular
·
En 1987, al año siguiente del accidente,
el estadounidense Frederik Pohl publicó
su novela Chernobyl,
traducida el español ese mismo año por Rafael Marín, basada en los hechos
reales de la catástrofe.
·
En 1997 la escritora bielorrusa Svetlana Aleksiévich,
(posteriormente Premio Nobel de Literatura en
2015 por esa obra), publicó Voces de Chernóbil, un
libro de estilo documental que recoge testimonios de personas afectados de
manera directa e indirecta por el estrago.
·
En 2016 apareció la adaptación
cinematográfica del libro de Aleksiévich, dirigida por Pol Cruchten, titulada
"La Supplication (Voices from Chernobyl)", obra que conserva el
estilo documental a través de la narración de testimonios de los sobrevivientes
de la catástrofe.
·
En 2019 el canal HBO emitió
una miniserie en cinco capítulos titulada Chernobyl, reconstruyendo
los hechos que se sucedieron desde el momento de la explosión, a través de las
acciones de dos personajes históricos, Valeri Legásov y Boris Shcherbina. El primero fue un brillante científico
soviético que integró el comité de investigación del desastre de Chernobyl,
alertando desde un primer momento sobre la extrema gravedad del mismo y tomando
las decisiones técnicas sobre el terreno para contener la expansión del
desastre atómico. El segundo, fue un alto dirigente político soviético que
tuvo a su cargo en el terreno las decisiones políticas, para contener la
catástrofe. Ambos murieron en el lustro siguiente al accidente, como
consecuencia del mismo. El tercer papel protagónico de la serie corresponde a
una científica bielorrusa llamada Ulana Khomyuk, que no existió como tal, pero
que sintetiza la actuación en el terreno de muchos científicos, muchos de los
cuales también murieron en los años inmediatos como consecuencia de la
radiación. El papel del bombero Vasili Ignatenko, también corresponde a una persona real,
fallecida como consecuencia de la radiación, cuya memoria es tomada a partir
del relato de su esposa.



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